Comenzaremos la asamblea contando este fantástico cuento de Juan M. Meier.
Una
mañana de domingo me desperté muy temprano. Despacito, abrí mis ojos y asomé la
nariz por la ventana.¡Qué
sorpresa! Encontré el patio todo lleno de color amarillo y marrón.-
¡Mamá, mamá! Alguien ha pintado el césped, los árboles y
las plantas del abuelo.Mamá
sonriendo, me contó la historia de don Otoño. Y yo os la dejo aquí, para que
también disfrutéis con ella:Don
Antonio Otoño, pintor de profesión, es un viejecito que cada año nos visita a
finales de Septiembre. Siempre trae una bolsa mágica repleta de sorpresas con
las que decora el paisaje. Primero
saca un pincel, hecho con las flores secas que caen de los árboles, y una lata
de pintura amarilla porque, como ya sabéis, es su color favorito.También
trae un rayito de sol que calienta en verano para que sonroje las mejillas a
las niñas y niños que juegan en el parque.Y,
por último, un frasco de viento travieso que sopla, para hacer volar gorras y sombreros.Aquí termina la historia que mamá me contó y debes
saber que, desde ese día, espero cada año a Antonio Otoño ,para que pinte los
parques de la ciudad y juegue conmigo a intentar quitarme de un soplido mi
gorra de la cabeza.
Don
Antonio Otoño, pintor de profesión, es un viejecito que cada año nos visita a
finales de Septiembre. Siempre trae una bolsa mágica repleta de sorpresas con
las que decora el paisaje.
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